Fuego en la Amazonía: 

patrones, territorios y tendencias

Entre 2022 y 2024, la Amazonía venezolana ha experimentado un cambio significativo en el comportamiento del fuego. Un análisis reciente de la RAISG (Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada), en el que participamos Wataniba y Provita para Venezuela, revela un aumento en la superficie quemada y una peligrosa concentración temporal e intensificación de los incendios en los primeros meses del año.

Analizar las cicatrices del fuego en la Amazonía es clave, porque los incendios afectan directamente la cobertura forestal, la biodiversidad, los ciclos hidrológicos y alteran las dinámicas de las comunidades locales. Además, actúan como un factor de retroalimentación del cambio climático, más incendios liberan carbono, lo que a su vez eleva las temperaturas y seca más la región.

Comprender, con base en evidencia científica, dónde, cuándo y cómo se producen los incendios es esencial para diseñar estrategias de manejo del fuego y conservación entre los países que compartimos el bioma amazónico.

Veamos los hallazgos clave de ese estudio, con énfasis en los patrones, las causas y los territorios más afectados.

INCENDIOS CADA VEZ MÁS TEMPRANOS E INTENSOS

Uno de los hallazgos más contundentes del análisis es la concentración extrema de las quemas en el primer trimestre del año (enero-marzo). En 2024, el 71,5 % de toda el área quemada en la Amazonía venezolana ocurrió en esos tres meses, superando el 66,7 % registrado en 2022.

Dentro de este período, enero de 2024 marcó un récord histórico: 712.096 hectáreas quemadas, un 82,4 % más que en enero de 2022. Febrero y marzo también mostraron aumentos dramáticos: +52,4 % y +492,2 % respectivamente en comparación con 2022.

Esto coincide con la estación seca amazónica (diciembre-abril), caracterizada por precipitaciones reducidas, descenso de caudales fluviales de hasta un 70 % y condiciones atmosféricas que favorecen la ignición y propagación.

El análisis comparativo entre los primeros trimestres de 2022 y 2024 es revelador: en los meses de enero-marzo, en 2022 se quemaron 810.430 hectáreas y en el año 2024 se quemaron 1.706.521 hectáreas. Esto representa un aumento del 110,6 % en solo dos años. 

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL FUEGO EN LA AMAZONÍA VENEZOLANA

Las áreas quemadas se concentran en el norte de la Amazonía venezolana, en la zona de transición entre ecosistemas de sabana y bosque húmedo tropical. 

Entre 2022 y 2024, esta región experimentó un aumento del 96,3% en superficie quemada.

El Parque Nacional Canaima concentra la mayor cantidad de quemas en comparación con otros parques nacionales de la Amazonía venezolana. La presencia de fuego recurrente en un área protegida de alto valor ecológico y cultural es una señal de alerta para los sistemas de conservación.

Otro dato clave que arroja el análisis es el crecimiento de las quemas dentro de territorios indígenas: de 590.645 hectáreas en 2002 aumentó a 1.048.800 hectáreas en 2024. Es decir, un incremento del 77,6 % en dos años, equivalente a 458.155 hectáreas adicionales. 

Los datos no dejan lugar a dudas: el fuego es una amenaza creciente en la Amazonía.

Comprender estos patrones es el primer paso para diseñar respuestas efectivas, a partir de información clave y precisa para la toma de decisiones que apunten a un mejor manejo del fuego y conservación transfronteriza. 

Este artículo lo realizó conjuntamente el Grupo de trabajo socioambiental de la Amazonía, Wataniba, y Provita A.C.