5.184 nuevos árboles plantados en la Península de Macanao

Entre 2025 y 2026, hemos logrado plantar 5.184 árboles nativos, en la península de Macanao, en el estado Nueva Esparta, gracias al compromiso de los viveristas y Ecoguardianes macanagüeros.

Estos esfuerzos forman parte de nuestro proyecto Guayacán, enfocado en la restauración del bosque seco de la península para recuperar hábitats y especies amenazadas. Además de ser el hogar de especies como la Cotorra Margariteña, Amazona barbadensis, también especies botánicas e icónicas de crecimiento lento como el Guayacán y Palosano, enfrentan un alto riesgo de desaparición local en la región a causa de la deforestación y la extracción maderera.

Estas plantaciones se han distribuido en tres grandes jornadas a lo largo del último año: una en marzo de 2025, una segunda en septiembre de 2025 y, la más reciente, que tuvo lugar en abril de 2026. Estas jornadas han permitido recuperar 2 hectáreas de bosque, utilizando individuos de 33 especies nativas entre las que están el Guayacán, Palosano, Durote, Guamache, Puy, Cuica, Cuchibano, Chica, Yaque, entre otros.

Estos  resultados han sido posibles gracias al apoyo de la Fundación Franklinia, que durante estos  años nos ha brindado los recursos necesarios para llevar a cabo el proyecto. También ha sido fundamental, el esfuerzo constante de los viveristas y Ecoguardianes, quienes germinan y cuidan los arbolitos en los viveros, participan  en la preparación de la tierra, la plantación de las plántulas y en su riego frecuente para garantizar su supervivencia, luego de la siembra.

A este esfuerzo se le suma el apoyo de las areneras El Manglillo y Hato San Francisco, la Alcaldía de la Península de Macanao, la planta desalinizadora San Francisco y la alfarería Boca del Río, cuya participación ha sido clave para impulsar y sostener las acciones de restauración.

Otro factor importante para la sostenibilidad de este proyecto ha sido la participación y la apropiación de las acciones de conservación por parte  de los macanagüeros. Las actividades enmarcadas en la campaña Cielo Verde han contribuido a que cada vez más miembros de las comunidades de la península se involucren activamente en la conservación de la Cotorra, incluyendo acciones de restauración de su hábitat.

Hasta ahora, 93 voluntarios locales han participado en  las jornadas de plantación, incluyendo  miembros de las comunidades así como estudiantes y docentes de los centros educativos Cecilio Acosta Revete y el liceo de la comunidad de Boca de Pozo.

Desde Provita, agradecemos profundamente la colaboración y el interés que nace desde las propias comunidades para restaurar este ecosistema que forma parte esencial de la identidad de Macanao. Más allá de las cifras que nos llenan de satisfacción, ver a la comunidad unida por esta causa, representa uno de los mayores éxitos de este proyecto.